Definimos el ausentismo como el abandono del puesto de trabajo y de los deberes que conlleva. Los supuestos de no realización de la prestación laboral por parte del trabajador, pueden estar justificados o no, pudiendo deberse a diversas causas, las que pueden ser, voluntarias o involuntarias, y tener una duración mayor o menor según los casos.
Los empresarios, lo analizan y estudian, como un factor de pérdida de productividad y para tratar de reducirlo planifican y desarrollan estrategias para controlar las causas que lo originan, tomando decisiones que permitirían reducir la ausencia de sus empleados. Abordan al ausentismo laboral, como uno de los principales problemas que influyen negativamente para el cumplimiento de los objetivos de la empresa.
La OIT define el ausentismo como “la no asistencia al trabajo por parte de un trabajador de quien se pensaba que si iba a asistir”. Quedan claramente diferenciados en esta definición, dos tipos de ausentismo: el llamado ausentismo “voluntario” (no asistencia al trabajo por decisión del trabajador) y el llamado ausentismo “involuntario” (el ausentismo laboral por causa médica o por razones ajenas a la voluntad del trabajador). De esta definición, deben excluirse como ausentismo, los períodos vacacionales, licencias especiales, las huelgas, el embarazo y la prisión.
Es indudable que si la huelga es un derecho reconocido a los trabajadores en la Constitución, su inasistencia se encontraría justificada por ley, por lo que no tiene objeto su análisis dentro de la temática del control de ausentismo, como así tampoco las licencias especiales.
El embarazo no puede ser asimilado a las enfermedades, salvo que complicaciones del embarazo impliquen una ausencia prolongada de la trabajadora y obligue a una reprogramación de las tareas o a una sustitución temporal de la trabajadora. Finalmente, la prisión no es una ausencia voluntaria, es una consecuencia no querida por la comisión de un hecho ilícito que puede no tener relación con el contrato de trabajo y tampoco puede equipararse a una enfermedad.
El ausentismo laboral conlleva varios efectos negativos para el propio ausente, para sus compañeros de trabajo, para la organización, para su familia y para el propio Estado. Sin embargo, también existen efectos positivos. Puede suponer una estrategia para reducir el estrés laboral del trabajador y con ello mejorar su desempeño en otros roles, fundamentalmente en el ámbito familiar, social, ya que le permite disponer más de tiempo para ello. Le permite recuperar su salud y brinda a sus compañeros de trabajo la oportunidad de realizar nuevas tareas y demostrar sus habilidades.
El análisis de este tema debe ser realizado a partir de considerar al derecho a la salud y a la integridad psicofísica del trabajador, como derechos fundamentales, y por lo tanto indisponibles. De presentarse un caso en que entren en conflicto con poderes o facultades del empleador, hay una supremacía de los derechos fundamentales sobre los denominados derechos individuales de contenido patrimonial.
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